La muerte no hace a nadie mejor ni mas sabio, aunque a veces justifica lo que, sin ella, no tendría disculpa.
No se muere de una vez, sino que se va uno muriendo con cada cosa, con cada persona nuestra que desaparece.
Tras el viaje de la vida, la tierra reclama con usura su préstamo de tierra y retornamos bajo el césped …
Pero todo seguirá igual; igual y sin nosotros.